Sr. Otoño, pase Ud.

Foto tomada con el celular.

Acabo de terminar mi clase del taller de coaching ontológico y PNL. Otra herramienta para mi búsqueda constante de algo, o de todo. Estuvo lindo, saqué muchas ideas y aprendizaje. Dos palabras me resonaron más, “Interpretación” y “Flexibilidad”. Repensar las cosas, acciones, resultados de otra forma, sin rigidez, pensando que otro puede interpretar las cosas diferentes a mí, cambiando mi forma de interpretar los eventos. Aprendiendo mediante acción y reacción, así como también haciendo un aprendizaje más profundo, interpretando el porqué, el para qué, el estar siendo de una forma o de otra. “Estar siendo” me encantó, no “ser”, sino estar siendo en determinado momento de una manera. La frase “Si querés resultados diferentes, observá diferente” también resonó en mí.

Hoy llueve, es sábado, estoy frente a la ventana que da a la calle, es otoño y hay hojas en la vereda. Recién vi un hornero bajo la lluvia. Arranca el tiempo de meterse para adentro que ando necesitando. Tiempo de parar la frenética vida con listas de actividades, porque si, la mía sigue siendo una vida frenética a pesar de la cuarentena. Tiempo de reorganizarse, acomodar ideas, descansar el cuerpo y la mente, no imponerme mil tareas al mismo tiempo por más que me den placer.

En el taller hicimos una visualización, en realidad dos. La primera fue retraer el mentón hacia el pecho, respirar, y estar atenta a lo que se siente. En ese momento, sentí dolor en la columna, dolores que noto cuando freno, cuando soy consciente de mi cuerpo. Sentí el peso en los hombros y en la espalda, la rigidez de las posturas. Luego, como si un hilo nos tirara de la cabeza, expandir el pecho y ponerse derechas. Ahí sentí alivio, expansión, libertad, amplitud… como si fuera a volar, sintiendo que por mi cabeza ingresaba luz, sensación de bienestar. Debería tomar más esa postura de amplitud, de ligereza de cuerpo, de expansión y apertura. Como decía mi primer psicóloga allá por mis 22 años, “apertura y cierre” refiriéndose a mi falta de flexibilidad ante los hechos e ideas. Se ve que está arraigado en mí porque 15 años después me sigue resonando la palabra “flexibilidad” y siento que necesito aplicarla. Para no quebrarme quizás.

El otro ejercicio consistía en visualizarnos en un lugar amplio, lo primero que se me vino a la mente era verme con un pantalón negro y tacos, bien vestida, en una sala de exposiciones viendo mis fotos, siendo la artista que exponía sus fotos. Al instante, me vi en un bosque, lleno de vegetación y ese olor tan hermoso a verde.  Oxígeno puro. Teníamos que imaginarnos un círculo de un color, un círculo que nos abarque. Imaginé sus bordes rosas y violetas, alternándose. En ese círculo, había que imaginar lo que nos hacía bien, lo que queríamos. Visualicé mi casa, una hija, tranquilidad, pero lo más fuerte fue ver libros, mis fotos, objetos hermosos. Veía mi local, mi lugar de trabajo. Había que sentir un olor y sentí sahumerios, lo que también vendería en mi local. Pero vi todo muy desorganizado, tengo que acomodar todo eso para intentar reforzar la idea. Me vi allí, tranquila leyendo y escribiendo.  Había que meterse en ese círculo, y para llegar tuve que dar sólo dos pasos.

En estos últimos tiempos, aunque mi cuarentena sea trabajando y no me deja el tiempo libre que quisiera tener, estoy más multipotencial que nunca. Estoy haciendo un taller de alimentación consciente, un curso de photoshop, quiero editar fotos, muchas fotos y no arranco, quiero ponerle más contenido a mi blog, expresar más, quiero leer todos los libros pendientes, me voy a anotar en un taller de dibujo y de journaling para alimentar  mi creatividad. Me piden trabajar los fines de semana pero yo quiero pintar mi casa y ponerla linda, porque siento que si no hago eso mi mente no puede estar en orden. Quiero escribir más, hacer collages de esos que me dejan boquiabierta por los mensajes que llegan. Siguen las tareas domésticas, entre ellas comprar alimentos para acá y para mis padres. Quiero cocinar más, tengo harinas de todo tipo y quiero hacer panes y cosas dulces. Quiero todo, y eso me hace perder el eje a veces y no poder hacer una cosa bien. Necesito darme tiempos, frenar, hacer de a poco, optimizar la vida. Ya me estresé de solo pensarlo, y eso que la mayoría son cosas que yo busco hacer y que me dan placer.

Por lo pronto, voy a tomarme 5 minutos y ver la lluvia por la ventana, buscando la calma y procesando todo en mi mente. Respiro. Nada, reflexiones cotidianas volcadas a un blog que hice para esto y que me ayuda a seguir buscando la magia.

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