Cuarentena

Y ya que esta cuarentena me lo permite, escribir, escribir y escribir.

Voy llevando un diario de cuarentena, así como también llevo un diario de vida que son mis cuadernos matutino y creativo. En este momento estaría siendo todo lo mismo.

Pero hoy quiero contar un poco dónde estaba cuando arrancó la cuarentena, y qué me ocurrió. Arrancamos con mi novio las vacaciones el 07/03/2020 y nos fuimos a Villa Gesell, nuestro lugar adorado en el mundo. ¿Qué mejor que Gesell en Marzo?, donde uno puede perderse en los médanos, las playas, las callecitas del norte, el bosque, escuchar el silencio porque no hay mucha gente.  A propósito de esto, estaba leyendo un texto que escribí un día respecto a la “melancolía” que me genera Gesell cuando está desolada, porque es una melancolía linda, algo que no sé cómo explicar. En el texto me refería a mis recuerdos de tantos años en Mar de Ajó, en la casa de mi abuelo. Quizás ese sentimiento venga de allí.

En el departamento no contratamos servicio de cable, no nos interesa en vacaciones llenarnos de tanta información, pero por las redes y whatsapp nos íbamos enterando del problema que se avecinaba. En principio, al estar lejos y verlo desde otro punto de vista, creíamos que no era tan alarmante. Al día de hoy creemos también que no hay que alarmarse y bloquearse con el miedo, sino actuar y pensar en positivo. Pero bueno, estando allá veíamos que la gente empezaba a acopiar productos de supermercado, que ya no había alcohol en gel, que ya empezaban a encerrarse en sus casas, memes, videos, fotos, noticias…  Nos enterábamos de lo que pasaba en Italia, en España y repito, desde allá, o estando alejado de las grandes ciudades, uno no entra tanto en pánico.

En fin, ¿volvemos antes?, era la pregunta. Todo el mundo a mi alrededor diciendo que si. Finalmente, como habíamos planificado en un principio, volvimos el lunes 23/03, con miedo. Ya estaba decretada la cuarentena. Nosotros la veníamos cumpliendo allá sin salir, pero nos empezaron a dar miedo los comentarios, que nos iban a parar, que íbamos a ir presos. Yo tenía que volver a mi trabajo, no estaba haciendo nada malo, sólo volvía a mi domicilio. Puede verse de distintas formas, podríamos haber vuelto antes, sí, pero bueno, así acontecieron los hechos. Al otro día que llegamos, nos enteramos que ya no dejaban salir más gente de Gesell. Tuvimos suerte, o no, porque mi novio quería quedarse allí.

En el medio de las vacaciones habían venido a visitarnos amigos, nos causaba gracia que sólo hablaban del Coronavirus. Nosotros estábamos en otra sintonía, no tan alarmados.

Hoy en día, entiendo que es algo atípico lo que está aconteciendo. Que no se pueda salir, que salgas con miedo a comprar por si te contagias, que absolutamente el mundo casi esté pendiente de esto y tomando medidas precautorias. Que haya tantos infectados y sistemas de salud colapsados en otros países. Que en la calle no se vea casi movimiento. Qué mi padre haya dejado de trabajar, de no creer. Pero siempre mantengo mi postura de no caer en la psicosis que paraliza. Tengo miedo que le pase algo a mis papás, obvio, pero trato de no intoxicarme con toda la información que hay al alcance. Tanto información fehaciente como de la falsa, todo anda dando vueltas. Como dice la canción de Los Cafres: “tanta información, desinforma”. Creo que de todo esto hay que sacar reflexiones, parar, observar qué nos está pasando, porqué estará pasando todo esto, o para qué estará pasando, si ese para qué existe. Espero que cada uno pueda meterse y bucear en su interior, aprovechar tiempos libres para ser libres con la mente. Valorar los abrazos, de eso no cabe duda, estar con la familia y amigos en estos tiempos que venimos viviendo tan frenéticos con agendas completas.  También pienso en aquella gente que sufre realmente esta cuarentena, que no tiene nada, que se gana el dinero día a día y no tiene qué comer, creo que ellos son los que realmente lo pasan peor. Yo estoy dentro, tengo libros, tengo comida, hay que valorarlo.

Podría seguir y seguir escribiendo, pero volviendo a Gesell y las vacaciones, quería enumerar, como suelo hacer, las cosas que me llamaron la atención, detalles absurdos (o no), que hicieron que mi mente se detuviera ante esas circunstancias. Empiezo:

La ausencia de personas. Imagínense lo que fue la cuarentena en Gesell, si en marzo no hay mucho movimiento, con cuarentena fue la paz personificada. Soledad, mucha soledad. Brisa, viento.

Los libros que leí: “Enojate hermana”, “Viaje a Ixtlán”, “He soñado que bailaba descalza”, “El olor de la hierba después de la lluvia”.  Iba a comentar un poco de cada uno, pero sería muy largo. Sólo tengo ganas de citar unas frases de Viaje a Ixtlán de Carlos Castañeda, porque suelo subrayar los libros.  Elijo un texto al azar de los que subrayé: “Permanecimos en silencio unos minutos. Mis pensamientos eran inusitadamente escasos. Sentía vagamente que este súbito cambio de ánimo anunciaba algo en mí, pero no me hallaba temeroso ni aprensivo. Simplemente ya no quería hablar. De algún modo, las palabras se antojaban inexactas, y sus significados difíciles de precisar. Jamás había yo sentido eso con respecto a las palabras, y al darme cuenta de mi ánimo insólito me apresuré a hablar.”

Mi aprendizaje con Lightroom. Seleccioné fotos que formarán parte de mi escritorio, el que está fabricando mi padre.  Fotos de aves.

El árbol que se veía por el balcón. En el patio, había un árbol que había crecido a través del alambrado. Me llamó la atención y voy a subir una foto en otro post.

La mujer de la playa. Los últimos días, al atardecer iba una mujer a la playa, incluso cuando habían cerrado las playas al público (la espiamos, si), iba con tacos, dejaba sus cosas en la orilla y se metía al agua un rato largo, a pesar de que hacía frío. Yo pensaba que quizás estaba cumpliendo una promesa, o tal vez le gustaba, quien sabe.

Las calandrias. Salías al jardín y las calandrias te miraban, como diciendo, este es mi territorio, no molestes.

Las polillas. Vimos un montón. Les saqué fotos con el macro y eran raras, tenían estructuras que semejaban pelos. Voy a subir fotos también. En mi mundo imaginario, pensaba que podrían ser seres extraterrestres diminutos que nos espiaban, ja ja ja, cuando las vean van a pensar lo mismo.

El biguá perdido. El último día, cuando nos volvíamos, vimos a este ave en el medio de la calle. No sé si esto es común, porque creo que son de agua dulce. Me pareció raro, espero que no haya estado enfermo y desorientado.

El lobo marino. También uno de los últimos días que fuimos a caminar por los médanos, cuando volvíamos mi novio me dice, “¡sacá la cámara ya!”, estaba saliendo un lobo marino del agua y se iba a los médanos. Voy a subir fotos también. Increíble, sé que salen a descansar, pero mi espíritu empático con los animales tenía miedo que esté sufriendo o le pasara algo. En un momento, creí ver un plástico en su cuerpo, pero por suerte no era nada, así que supongo que había salido a descansar.

Los médanos silenciosos, sin huellas. ¡Qué placer!. Odio los cuatriciclos y motos en los médanos, generan en mí instintos asesinos, pido perdón al que los usa, pero así lo siento como bióloga. Sufro por las aves playeras que migran desde lejos y paran a descansar y alimentarse y todo el tiempo tienen que estar alertas a los motores. A veces tienen sus nidos en la playa, sin mucha protección y hasta sus pichones camuflados con la arena, esas cosas no se ven andando en una 4×4, y ahí surgen los accidentes, por ejemplo. Considero que los motores deben ir fuera de la playa, o, al menos, dejar espacios protegidos, como estos médanos donde se ven muchas aves. Otros años veía más Ostreros comunes, este año ví una sola pareja, también pongo una foto. Pero bueno, en esta época que fuimos por suerte las aves tenían un poco de descanso y mis oídos también.

La música que sonó estas vacaciones: El Kuelgue, Perotá Chingó y la playlist de spotify Atmospheric Calm.

Siempre presentes los perros gesellinos tan amistosos, grandes, peludos y con rastas.

Los guardavidas en cuarentena oficiaban de policías playeros, de 11 a 17 hs debían cuidar las playas para que la gente no fuera hacia allí.

Bueno, termino este texto que se hizo largo. Subo en otro post fotos sin retocar, sino no las subo más!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s