Inspirada

Hola, acá estoy un 2 de junio, siendo las 0:42. Es sábado. Arranqué escribiendo en papel, pero tengo tantas ideas en la cabeza que se me iba a cansar la mano. El word de esta compu es lento para abrir, hoy todo está lento. Pero bueno, me mando, y escribo directamente en el blog.

Arranco copiando lo del papel y que después el teclado y mi mente me lleven. Me cuesta acomodar ideas, así que las voy a tomar como vengan y plasmarlas. Necesito una descarga, una materialización de mis ideas. “Libera tu magia” diría Elizabeth Gilbert en su gran libro, que fue uno de mis motivadores a armar este blog, entre otros.

¿Por dónde empiezo?, las ideas hierven en mi cabeza. Acabo de ver un documental que me removió cosas.

Primero quiero decir que tengo a mi gato Santulli acostado en mis pies y cada tanto me mira fija y profundamente, y yo le mantengo la mirada y nos comunicamos. A veces me hace enojar, porque no puedo tener una vida “normal” con un gato en un departamento. Siempre hay pelos, siempre hay restos de piedritas sanitarias, ya sé, un asco. Me hace enojar porque jugamos y me lastima, siempre tengo algún rasguño en mis manos y brazos. Me despierta a la madrugada, sólo por gusto. Será que está aburrido. Pero la mayoría del tiempo, me hace sentir tanto amor. Es tan suave, tan enigmático. Algún día contaré cómo fue que llegó a mi vida de bebé, con apenas 3 semanas de vida y 300 gr de peso. Entraba en una mano mi gordo. Eso será otro día. Voy a intentar orientarme en las ideas que me hacen ruido en la cabeza.

Acabo de ver un documental que se llama I am Maris, o algo así. Sobre una chica adolescente que habla sobre los trastornos alimenticios que tuvo y cómo la práctica del yoga la ayudó a salir, entre otras cosas. Me llevó a recordarme a mi adolescente, y mis trastornos alimenticios. Mi época de secundaria la recuerdo como un sufrimiento constante. Tenía que sociabilizar, cuando quería quedarme en mi casa encerrada. No llegué a ser anoréxica ni bulímica porque me agarraron a tiempo. Mi gran psicóloga, Alicia Caparrós fue mi mano salvadora, o mas bien mis oídos salvadores. Creo que si no hubiese ido a esa terapia, no la estaría contando ahora. Obviamente, el gran apoyo familiar que tuve fue fundamental.

En este documental, me atrajo la idea de pensar que fue una enfermedad mental lo que tuve. La chica lo había superado, pero cuando ingresó a la universidad había tenido recaídas, y asumía que de esta enfermedad mental siempre va a quedar un resto. Si bien ya no como trastorno alimenticio.

Estoy en edad de ser madre, ya tengo 37 años y hasta quizás mas bien estoy grande también. Planifico este año embarazarme. Todo siempre lo tengo que tener bajo control, otro dato del que hablaba el documental. Algo característico del trastorno alimenticio. Tener bajo control lo que uno come, su peso, la vida. Este rasgo mío me juega en contra porque obviamente nadie puede tener su vida bajo control. Necesito tener todo estructurado. Mi pareja es lo opuesto a mí, y hoy discutimos por eso, pero no quiero entrar en detalles. No sé quién de los dos está más errado. Obvio que los extremos no son buenos. No sé actuar de otra manera, aunque intento aflojarme y dejar que la vida fluya.

No estoy pudiendo escribir lo que realmente me pasa. Me gusta mucho leer libros. Leo en los tiempos que la vida diaria me deja. Me gusta la música, estoy aprendiendo a tocar el ukelele. Ayer fuimos a ver un stand up, de Diego Reinhold. Me reí muchísimo, y entre muchas cosas me quedó la idea de la que hablaba él, que cuando era chiquito, los viernes lo mandaban a clases de teatro. Y él esperaba ansioso los viernes porque esas dos horas se sentía libre, y me dí cuenta que en este punto de mi vida, ir a aprender ukelele me hace sentir libre. Como así lo fue cuando hice percusión, o cuando practico yoga, o cuando voy a un recital, o bailo, o canto, o cuando saco fotografías en la naturaleza, o cuando aprecio el arte en alguna de sus formas. Me ayuda a canalizar algo, esta energía interna, ¿será ansiedad?.

Uf, cuántas cosas quiero escribir. Siento un nudo en el estómago. Mi gato sigue acostado en mis pies y allá en la cómoda, una lámpara de sal.

Volviendo al tema de ser madre, estoy tan insegura con eso. Siento que no voy a poder con tanta responsabilidad, no dormir, vómitos del embarazo, dolores de parto, tener una vida el resto de mi vida por la cuál me voy a preocupar. Perder mi independencia, mis espacios para salir a andar en bici, sacar fotos, viajar, escribir en este blog. Admiro a la gente que ni lo piensa o a las mujeres que quedan embarazadas por “accidente”. (Entiendase que hablo de mujeres que están con sus parejas con consentimiento. Ya será para otro día hablar del feminismo, pañuelos verdes y demás ideas y sentimientos que revolucionaron mi forma de pensar y me despertaron).

Me estoy yendo por las ramas, ya lo sé. Pero me propuse escribir las ideas que me iban viniendo a la mente, porque de otra forma no las puedo acomodar y se me pierden. El lunes arranco un curso a distancia de Aniko Villalba que se llama “Una vida creativa”, estoy entusiasmada, me va a dejar canalizar más ansiedad de forma productiva!. ¿Será productivo esto que estoy haciendo de escribir en un blog?. ¿Será exponerme mucho?, eso me da un poco de miedo, como ya lo dije en otro posteo. Igualmente, por el momento sólo se lo comenté a mis amigas y a mi novio el tema del blog. Quizás algún día lo haga más público, pero por ahora estoy un poco de incógnito. Podría tranquilamente subir esto a una red social. No tengo instagram, me parece muy superficial, como la sociedad en la que vivimos ahora. Twiter, ni loca. Tengo facebook, pero no subo muchas cosas personales, sólo lo uso para no perder contactos relacionados a mi carrera y la conservación, así como tambíen para informarme un poco en temas relacionados a ecología y demás. A veces sí lo daría de baja, ya lo hice una vez. Me deprime (literalmente, me deprimo y lloro) con algunas noticias, y no puedo creer las cosas que hace el ser humano, especialmente a los animales. Entonces pienso en cerrarlo de nuevo, pero por alguna razón no lo hago. Por ahí me entero de eventos, cursos, etc. que me sirven.

Bueno, ya dejaron de hervir mis ideas un poco. Sólo un poco. Espero tener un rato en estos días para seguir escribiendo lo que pienso así no muero de ataques de ansiedad, y no me sigo peleando con mi novio. Y así tampoco ando triste por la vida llorando.

No voy a releer lo que escribí. Sale así de una. Perdón si quedó algún error de ortografía. Si más lo leo, menos lo publico ja, ja. Hasta otro momento. Esto sería como mi diario íntimo pero público. Raro.

Besos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s